DEFINICIONES DEL CONCEPTO DE COMUNICACIÓN
Definiciones del Concepto de
Comunicación
La
Comunicación ya ha sido un concepto trascendente durante el siglo XX, pero se
ha transformado en un factor consustancial del siglo XXI.
Esa
trascendencia particular se sostiene en el hecho de que en todo proceso de
comunicación está presente la figura del OTRO y el Otro por su presencia,
incluso por su ausencia, o más aún por su omnipresencia, es el protagonista del
siglo XXI.
“El problema
del OTRO es el tema de la Comunicación” es una afirmación central sobre esta
cuestión y debe ser comprendida en tanto es la problemática que enfrenta la
Comunicación en cuanto disciplina científica, apoyándonos en la frase del
escritor francés Frantz Fanon, “hablar es existir absolutamente para el OTRO”.
¿Pero quien es el otro?
¿Por que es importante para el proceso de comunicación?
Pero, ¿Qué es comunicación?
Comunicación
es una palabra polisémica, es decir de múltiples significados, típica
característica de conceptos que resultan amplios y abarcativos, donde nadie
queda fuera, donde todos estamos involucrados. Podríamos comenzar a plantear su
significado en base a la idea de que la comunicación es nuestra atmósfera,
vivimos en un verdadero “ecosistema comunicativo” donde todo lo que nos rodea
son signos.
La
definición básica de comunicación pertenece al siglo XII, proviene del latín, y
responde a la idea de comunión, de "Tener en Común", porque la
comunicación es antes que nada un fenómeno normativo, interpersonal y de
intercambio con el Otro. No es posible una vida individual y colectiva sin
comunicación.
En el siglo
XVI se presenta un segundo significado del concepto “comunicación”, que se
interpreta como transmisión o difusión. Este significado está ligado al
desarrollo de las técnicas, que aparecen para “comunicarse mejor”. Esta
perspectiva en nuestro tiempo ha adoptado la forma de los intereses políticos y
económicos, para los cuales la comunicación es una herramienta facilitadora del
desarrollo social y económico de una comunidad, surgiendo la dimensión
funcional de la comunicación.
La
Comunicación construye a los seres humanos, partiendo de su socialización, de
la transmisión de cultura, valores y creencias, por medio de la familia y del
aprendizaje en la escuela y, últimamente, a través de un nuevo protagonista de
esta transmisión de cultura que son los medios de comunicación.
Más allá de
las diversas ópticas que registra la definición de la comunicación, todas ellas
confluyen en el concepto de interacción.
EL ECOSISTEMA COMUNICATIVO
La
comunicación constituye una red de interacciones y relaciones simbólicas de las
personas que afecta a los múltiples comportamientos que se dan en la vida
institucional y cotidiana.
Por ello
diariamente convivimos inmersos en el fenómeno comunicacional de manera casi
permanente, sea cual sea el espacio que en algún momento del día ocupemos. A este espacio general le llamaremos
Ecosistema Comunicativo, es decir un ambiente atravesado por la comunicación,
en donde la tecnología ocupa un lugar principal pero el ecosistema comunicativo
no es simplemente vivir rodeados de tecnología. Es importante diferenciar el
concepto de comunicación del de comunicación mediática, ya que la comunicación
mediática es parte del fenómeno general de la comunicación.
Dado que la
tecnología es un elemento sustancial a la hora de analizar la comunicación de
nuestros días, es conveniente definir a qué nos referimos cuando nos referimos
a Tecnología puesto que no se trata exclusivamente de máquinas y dispositivos,
sino también a la manera en que esas máquinas y dispositivos nos revelan la
realidad en la que vivimos, es decir, la tecnología del siglo XXI no es solo
computadoras, robots, internet y celulares, sino su impacto en nuestra forma de
vivir en una realidad en la que la computación y los avances en comunicación
son parte ineludible de la actualidad.
Volviendo al
ecosistema, su definición básica es la de “una comunidad de seres vivos cuyos
procesos vitales se relacionan entre sí y se desarrollan en torno a un mismo
ambiente”. Por ello el concepto de ecosistema es aplicable a la comunicación ya
que toda nuestra vida y nuestras relaciones discurre en función de un entorno
en el que la comunicación (incluidas sus expresiones tecnológicas) están
presentes como ambiente natural.
Obviamente
lo de ambiente natural es una metáfora, ya que el ecosistema comunicativo no es
fruto de la naturaleza sino de un entorno generado en base a las dimensiones
normativa y funcional de la comunicación, es decir, es obra de las sociedades.
Si el
ecosistema comunicativo fuera un ambiente natural supondríamos que lo que nos
rodea y atraviesa lo hace más allá de nuestra voluntad, que nos comunicamos más
allá de nuestros deseos, y que los dispositivos y las herramientas
comunicativas están allí más allá de nuestras historias, y esto no es así.
La
comunicación vive en el hogar, en la escuela, en los centros comerciales, en
las oficinas, en las fábricas, en los espacios de ocio, en el espacio público,
a nivel personal, a nivel local, a nivel regional y a nivel global, estamos
rodeados de “comunicación”.
Pero como
vivimos en un entorno cultural creación humana todas nuestras relaciones con la
realidad no se dan de manera directa sino que entre nosotros y las cosas
existen influencias, factores que inciden en nuestra mirada y comprensión de
las cosas, prácticas culturales que nos significan, a todos esos factores les
llamamos mediaciones.
Las
mediaciones son variadísimas: comunican al sujeto con un objeto, a sujetos
entre sí, al adentro y el afuera, a lo sagrado y lo profano, a lo trascendente
y lo inmanente, a lo ocurrido y lo posible, al ayer y el mañana. Sin
mediaciones comunicativas el ser humano estaría incapacitado de comprender y
transformar su realidad, de configurar su historia. Y esas mediaciones están
dadas por prótesis significativas y técnicas que componen la cultura:
herramientas y convenciones, imágenes y escrituras, rituales y cultos, relojes
y medidas, espejos y leyes, dioses y demonios, memoria y esperanza,
instituciones y tumbas.
Este
Ecosistema Comunicativo cuenta actualmente con la clara hegemonía de la
comunicación visual (comunicación icónica) por sobre la comunicación
tipográfica (comunicación escrita); porque nuestras experiencias hoy se ligan
claramente más a una imagen que a una palabra.
La
existencia de este Ecosistema Comunicativo hace que debamos concebir la vida
cotidiana como parte de una cultura comunicacional, incluyendo todo lo que
realizamos diariamente ya sea como individuos o como parte de una sociedad.
Como
manifiesta el sociólogo español Manuel Castells, lo que está cambiando en
nuestro tiempo es la capacidad de utilizar productivamente, en base al avance
tecnológico, lo que siempre ha sido la cualidad distintiva del ser humano: el
procesar símbolos.
Procesar
símbolos es lo que esencialmente hace cualquier ser humano cuando habla, cuando
piensa, cuando escribe, cuando diseña, cuando mira televisión, cuando juega y
en casi todas sus actividades cotidianas, vivimos procesando símbolos, somos
animales simbólicos.
Lo que
sucede en el siglo XXI es que esa capacidad de procesar símbolos ha sido
potenciada de modo exponencial por la tecnología y aplicada a la generación de
riqueza a partir del uso de las comunicaciones a distancia o de los aparatos
cibernéticos. Así por medio del procesamiento de información (símbolos) se
hacen transacciones comerciales, se producen bienes destinados al ocio y el
entretenimiento, se robotizan las fábricas, se
ama, se intercambia, se interrelaciona todo el planeta.
Por esta
razón es que la tecnología de la Comunicación debe ser entendida no como un
mero dispositivo para comunicarse sino en una nueva forma de percibir la
realidad y nuevo lenguaje, producto de nuevas sensibilidades y nuevas escrituras.
Este
ecosistema comunicativo ha cambiado la cultura, estamos dentro de la Cultura de
la Imagen, un modo de vivir inmerso en un ecosistema de símbolos marcados por
las emisiones televisivas, por las
películas de cine, por las filmaciones de video, por los celulares, por los
videojuegos, por los portales de internet, por la publicidad y el marketing.
Cada vez más
las fronteras entre saber e información, entre saber experto y experiencia
personal se van volviendo más tenues, más difusas, porque al compartir todos el
mismo ecosistema de comunicación las fuentes del conocimiento se van
des-concentrando de su centro escolar, se van descentrando, y hoy ya no solo en
las entidades educativas es posible aprender y no solamente la cultura del
libro es la única legítima transmisora de conocimientos.

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